MARRUECOS, UN PAIS LLENO DE CONTRASTES.

Con Viajes Arán, repetimos experiencia. Un festival de colores, sabores, sonidos… 

En nuestro anterior artículo sobre Marruecos basado en la experiencia vivida en las navidades del 2015-2016, advertía que quien viaja a Marruecos repite una segunda vez. Y así fue. Donosti City ha querido comprobar si lo visto aquel año era cierto, si todo ese festival de  sensaciones que ofrece este fascinante país era verdad o si todavía éramos capaces de encontrar algún detalle nuevo que se nos escapara.

Y Marruecos nos vuelve a maravillar. El país con más contrastes que podemos encontrar. Y la aventura es posible gracias a la agencia donostiarra de Viajes Aran, ahora URTARO BIDAIAK, más de 30 años realizando este magnífico un viaje. Como objetivo, disfrutar del fin de año en las dunas de Merzouga, experiencia única disfrutar de la acogida de un grupo de bereberes amenizando la noche del 31 de Diciembre, entre el último rayo de sol del año y el primero en el amanecer del Año Nuevo.

Es el viaje que propone Viajes Arán a través de su incansable Antonio Martín, con salida en la tarde del 25 de Diciembre y llegada el 5 de Enero. Dos días de bus litera en el desplazamiento Donosti – Tarifa y el regreso. En el camino diez días fascinantes en Tánger, Asilah, Rabat, Marrakech, el Atlas, las gargantas de Todra, las dunas de Merzouga, Fez, Volubilis, Chef Echaouen…

En nuestro artículo encontrarás todo lo indispensable para disfrutar de esta aventura, con más de 300 fotografías en las galerías que os incorporamos ( 1. Tánger – Asilah,  2. Rabat,  3. Marrakech – Atlas,  4. Todra-Tichkal-Taurirt- Tinergir,  5. Merzouga-Poblado nubio,  6. Fez-Volubilis y  7. Chef Echaouen ). Así mismo incorporamos hasta una veintena de vídeos con los puntos más interesantes y como enlace estrella nuestro podcast de radio grabado íntegro en Marruecos con entrevistas y el sonido exclusivo de este país.

Donosti City es el único blog con programa de radio propio, DE DONOSTI AL CIELO que emite Radio Viajera, además de aparecer en en Teledonosti y en todas las redes sociales, Facebook, Twitter, Instagram, Youtube, Ivoox, Itunes, Spotify, Linkedin…

LOS CONTRASTES.

Marruecos y sus contrastes. Marruecos y sus luces, aromas, colores, sonidos, historia… Del azul del cielo y del Atlántico a las arenas del desierto, de las calles pintadas de Chef Echaouen a las aldeas pegadas a la imponente montaña del Atlas, del sabor al pescado de Rabat a la agradecida sopa de los tenderetes de la Plaza de Jema el Fna, del sonido del muacín en sus avisos a los cinco rezos del día mirando a La Meca a las trompetas y tambores bereberes, de los suntuosos palacios de Reyes a las haimas del desierto. Marruecos es un paisaje llano y árido a un puñado de kilómetros de gargantas de piedra que caen 300 metros a un desfiladero.

Marruecos es un estallido de sensaciones, una escena diferente en cada pestañeo. Marruecos es arte callejero, es la fiesta permanente de su icónica Plaza de Jema el Fena en Marrakech, es una kasbah en adobe, es un laberinto de 10.000 callejuelas en la Medina de Fez, es el caos ordenado de su tráfico, es el aroma del té verde, de las célebres herboristerías, del aceite de argán o de los jabones de ámbar, del perfume de rosas y su Festival en Kelaat M´Gouna. Marruecos es zumo de naranja o mejor dicho, un zumo detrás de otro, Marruecos es cuscus, es dátil, es un soldado cada diez metros, es un zoco de curtidores de piel, es un sol de justicia en verano, un sol que dibuja sombras en las dunas del desierto donde vimos la primera luz del Año Nuevo.

Pero Marruecos no es solo el icono que el turista busca. Marruecos es también pobreza al límite. Marruecos es un hombrecillo disfrazado de aguador, otro que pide a cambio de un  mineral en una chabolita que casi tira el viento en pleno Paso de Tichkal, el puerto más alto del país a 2260 metros de altitud. Marruecos es una aldea de adobe pegada a las laderas del Atlas, niños que te persiguen pidiendo unas monedas a cambio de artesanía, es un dentista de una aldea que en los días de mercado saca las muelas sin anestesia o un herrador de burros, o un bereber en su chilaba soportando temperaturas bajo cero en la arena del desierto.

La Marruecos pobre, la Marruecos que pide, la Marruecos con tasas de paro del 50%, la de los jóvenes desesperados que huyen del país buscando Europa en los bajos de un autobús si es que evitan a la policía en la frontera. La Marruecos que llora viendo la riqueza de Reyes y Príncipes.

Todo esto es Marruecos. Y todo esto vimos en diez intensos días. El turista elige qué recuerdo quedarse. O quizás elija todo. La suntuosidad o la pobreza. Realidad todo ello. La belleza del atardecer en las dunas o en Asilah, el selfie sobre un dromedario, el ambiente de los encantadores de serpientes en la Plaza de Jema el Fena…

Yo prefiero quedarme con la imagen de Rachid y de Janira, dos niños del poblado nubio del desierto cuando en el Año Nuevo les hicimos una visita. Gente amable que en su día entraron en Marruecos como esclavos siendo posteriormente perseguidos hasta que consiguieron un estatus de tolerancia.

Ahora viven en casitas de adobe donde las mujeres tejen ropas de colores, con su escuelita y su taller de danzas. Allí aparecieron decenas de niños que recibieron llenos de felicidad, libros de dinosaurios, de hadas, de estrellas, juguetes, caramelos. Rachid y Janira eran felices jugando a las cosquillas. Y luego llegaron Ahmed y Asmé que reían a carcajadas. Un momento que no se podrá olvidar.

A TENER EN CUENTA.

1.EL SOL.

De justicia en verano, con 45 y hasta 50 grados. Menos mal que el clima es seco y apenas hay humedad. En invierno y en la época que propone Viajes Arán, por el mediodía entre 15 y 20 grados. A la noche baja hasta los 0 y 5 grados que en el caso de lugares a cierta altitud llega a bajo  cero. Hay que pensar que el desierto de Merzouga está a 900 metros de altitud y allí hemos conocido un rotundo menos 4 en la Noche Vieja. En nuestra doble experiencia 2015 y 2018, en veinte días no vimos una sola nube. Cielos azules como pocas veces verás, limpio, con el mar Atlántico a juego.

2.ATARDECERES Y AMANECERES PRODIGIOSOS.

Por la tarde y al amanecer el calor genera nubecillas de algodón que se pondrán de colores. Marruecos tiene lugares donde disfrutar de atardeceres de cuento de hadas. Desde Asilah junto al Atlántico en su torre portuguesa, hasta las dunas del desierto, pasando por la terraza de cualquier café sobre un zoco, la rotundidad de las montañas del Rift como en Chef Echaouen o las tierras  rojizas de Tinergir donde Viajes  Arán llega a tiempo cada 30 de Diciembre y disfrutar con su grupo de viajeros de un atardecer único.

3.DONDE LAS CULTURAS CONVIVEN.

Resultará curioso ver la convivencia de diferentes culturas y religiones. Ver pasear a jóvenes vestidos a la europea junto a otros que no pasan de su chilaba. Las mujeres aparecen tapadas de arriba a abajo frente a otras en el mismo paseo con ropa informal. La religión oficial y ampliamente mayoritaria es el Islam ( sumisión a la voluntad de Dios ).

El Islam además de religión es cultura y forma de vida y todo musulmán debe rezar cinco veces al día tras la llamada del muacín. En contra de lo que pueda parecer, la llamada desde las torres de la Mezquita no está grabada, es en directo y el sueño de todo muacín es llamar a la oración en la Mezquita Kouotobia de Marrakech.

También se practica el judaísmo y el cristianismo, sobre todo en el Norte. La mayoría de los marroquíes son bereberes, árabes o una mezcla de ambos.

4.TE VERDE.

Es la bebida nacional. El alcohol está prohibido así que si el turista echa en falta una cervecita tendrá que esperar a llegar a algún hotel o establecimientos modernos, eso sí a cuenta de pagar el doble que lo que acostumbra. A falta de alcohol, el té verde echo con hojas de menta está muy rico. Si te ofrecen en alguna tienda de los zocos mientras regateas, es de mala educación no aceptar el té del comerciante.

La otra bebida es el zumo de naranja. Naranjas y mandarinas están buenísimas. La plaza Fena el Jema, Patrimonio Mundial e icono de Marruecos tiene decenas de puestos de naranjas donde sirven zumos a 0,40 euros. Increíble.

5.RECINTOS MILITARES.

 Llama la atención la cantidad y variedad de soldados que pueden verse por Marruecos. Y hasta cinco diferentes en la entrada del Palacio Real de Rabat. Recintos militares vigilados por un soldado hasta cada cincuenta metros. Dicen que el servicio de inteligencia de Marruecos es el mejor del mundo. Entre tanto militarismo, sorprende ver a la Guardia Real que custodia el Mausoleo de Mohamed V en Rabat, con sus casacas rojas, dejarse fotografiar por los cientos de turistas y sonreir. En la entrada al Palacio Real de Rabat encontramos esta amena reunión de militares hasta con cinco trajes diferentes…

6.ZOCOS Y EL REGATEO.

Como en otros bazares del mundo, el regateo tiene su protagonismo en los zocos, shouks, de Marruecos. Callejuelas estrechas donde perderse es fácil. En Fez encontramos hasta 10.000 callejuelas censadas. Ver la Medina desde una colina invita a pensar que la profesión de cartero puede terminar en trauma. Hasta los GPS dicen que hasta aquí hemos llegado. Nunca aceptes lo primero que te piden. Ni siquiera lo segundo. Ofrece la mitad e incluso menos y si te largas sin comprar te llegan a rebajar hasta de 10 euros a tres por poner un ejemplo.

Es buen plan dar una vuelta al zoco tranquilo sin las prisas de los grupos que van contrareloj, observar… y luego meditar con un buen café qué comprar y dónde. Marcharse de un zoco sin comprar puede ser un nuevo récord mundial digno de Guiness.

Y para apuntar como muy fiable, las naranjas y mandarinas de Marrakech, los dátiles y herboristería de Rissani, el aceite de argán de Marrakech, el perfume de rosas de Tinergir, la artesanía y marroquinería de sus diferentes gremios en Fez, los jabones y aromas de Chef Echaouen.

7.CAOS CIRCULATORIO.

   Aventura, emoción, riesgo… la carrera se inicia en… 3, 2, 1, 0 !!!

El taxi cogido en la Plaza Jema el Fena destino hotel se lanzó a la carrera tras librar a bocinazos inútiles a varios coches mal situados, dos carros de caballos, otro taxi indomable y tres motoristas que hacían slalom. En la primera rotonda el cambio del tercer carril al primero hizo disparar la adrenalina ante la proximidad de hasta cuatro coches que hacían lo propio del segundo al tercero y de otros tres taxis que buscaban con frenesí el segundo desde el primero. El inminente golpe quedó en nada mientras una de las turistas del asiento de atrás, interrumpió la  frase de su conversación alargando la A final.

De pronto dos motos sorteaban una bici suicida que cogía la curva de dentro a un más adentro que no pude identificar. Otra moto llevaba sin casco un niño delante y otro detrás y se adelantaba al carruaje de caballos que aprovechaba la presencia de dos nuevos taxis que le hacían de parapeto. Un guarda de tráfico pitaba impotente y un segundo guarda daba la impresión de decir… haced lo que os de la gana que yo me voy.

Recta final, nuestro taxi enfila por el centro pero cambia a la derecha           para buscar el rebufo de una moto y luego a la izquierda para ganar la otra izquierda que ya no sé si es derecha, qué Alá nos proteja…

Lo cierto es que en todo el viaje no vimos un solo golpe. Como nos decía Rachija, la guía que tuvimos en Marrakech y a la que podéis escuchar en nuestro podcast de radio… El tráfico es un caos organizado y la foto de abajo en Tinergir, debió ser un espejismo.

Eso sí. Negocia el taxi antes de salir. Te pedirán cinco euros. Tú da cuatro.

8.BUENOS ARTISTAS.

 Sobre todo pintores. Marruecos y el arte van de la mano. Desde la caligrafía hasta los artesanos más prestigiosos, podemos ver a escritores  en la Plaza Jema el Fena certificando asuntos familiares y a los artesanos de Fez tallar con mimo cada una de las piedritas que luego  formarán impecables mosaicos.

Llama la atención en Asilah el gusto por la pintura y de hecho esta ciudad acoge cada año un prestigioso Festival de culturas y de pintura. Sus calles están llenas de grafittis y tienditas de cuadros muy bonitos que recogen el color de esta ciudad costera del  Norte de Marruecos.

EL RECORRIDO.

Y este es el recorrido que Donosti City junto a un grupo de guipuzcoanos y una pareja de alemanes realizó con Antonio Martín de Viajes Arán y con su hijo Asier Martín al volante del autobús de la compañía García, del 25 de Diciembre tras la comida de Navidad hasta el 5 de Enero a tiempo para ver la cabalgata de Reyes. Doce días inolvidables acompañados de un cielo azul desde el pimero hasta el último día. De Norte a Sur y de Sur a Norte, desde las costas del Atlántico a las dunas del desierto, atravesando las duras carreteras del Atlas.

Disfrutad al mismo tiempo de nuestras fotos y vídeos que incorporamos al final de nuestro artículo.

TANGER.

Tras la larga espera en Tarifa motivada por los trámites de  pasaportes y aduana, el Ferry cruzó en apenas 45 minutos el ventoso estrecho de Gibraltar con la vista puesta en Tánger, ciudad de casi un millón de habitantes fundada en el siglo IV por los cartigeneses. Casas y edificios blancos que ya indican que nos adentramos en Africa. De Tánger dijo Henry Matisse que era el paraíso del pintor. Con razón tantos pintores  y artistas de aquella época se alojaron aquí.

Apenas una hora para ver su colorístico mercado según subimos a la parte más antigua de la Medina, dominando los pescados, carnes, aceitunas en mil variedades y flores, según vemos en el primero de los vídeos que encontraréis al final del artículo.

Entre callejuelas estrechas de su kasbah, el viejo Teatro Cervantes, de 1400 butacas,  que encontramos junto al cementerio hebreo y que queda pendiente de renovación. En su época, artistas como Juanito Valderrama, Lola Flores o Carmen Sevilla, actuaron aquí. Con el sonido de unos niños pequeños alcanzamos un mirador de bonitas vistas al mar y al puerto marítimo recientemente renovado.

Tras esta breve visita a su parte antigua y a unos 14 kilómetros del puerto, visitamos la Gruta de Hércules, donde se cuenta que Hércules descansó antes de cortar las manzanas del jardín de las Hespérides. En realidad es una bonita cueva horadada por el mar y adecentada para el turista con escaleras, pequeñas grutas y una terraza superior de columnas blancas. Desde su interior el Atlántico asoma amenazante de futuras erosiones.

ASILAH.

Ver atardecer en Asilah es un lujo. Ya desde Tánger largas playas de fina arena recibían olas de tubo que suelen ser paraíso de surfistas. Asilah es una coqueta población pegada al mar , limpia, con murallas y Torre portuguesa del siglo XV bien conservada en su parte más turística pero también con jardines y parques en la zona menos visitada, con bares y restaurantes donde se puede comer buen pescado por apenas 6 euros. Las callejuelas que quedan dentro de la muralla son una delicia e invitan a pasear y a contemplar los comercios. Callejuelas blancas, azules y verdes.

Asilah además es arte y se observa en sus cuidados graffitis que decoran las paredes al tiempo que pintores exhiben sus cuadros junto al mar. Cuadros de tonos azules y blancos con motivos marítimos. En el interior de un pequeño bar, Al Madina,  pudimos ver grandes cuadros, no a la venta, de un notable pintor. Asilah de hecho organiza cada año un Festival Internacional cultural donde se citan grandes artistas. Atardece y en la pequeña playa unos jóvenes pescan antes de que les pille la marea. Unas nubes tenues se pintan de naranja acompañando la sinfonía del sol.

RABAT.

Un amanecer idílico, continuación del atardecer, nos despedía de Asilah rumbo a Rabat y de nuevo junto a largas playas. Rabat es la capital de Marruecos con cerca de dos millones de habitantes. Su gran crecimiento data de 1195, con Yaqub al – Mansur, en base a una ciudad con imponentes murallas y cinco grandes puertas. Rabat es luz. Es mediodía y nos espera el guía Abdul para enseñarnos tres de los lugares más emblemáticos de la ciudad.

1.MAUSOLEO DEL REY MOHAMED V

Un recinto luminoso custodiado por soldados de la Guardia Real a caballo forma la explanada de la Torre Hasan, construída con intención de ser la Mezquita más grande del mundo tras la de Samarra en Irak. La torre debía medir más de 80 metros pero se quedó en 44 aunque se le llame  la hermana gemela de la Giralda de Sevilla y la Kuttubiya de Marrakech. Un patio de columnas romanas traídas desde Volubilis que se quedaron a mitad de altura por el terremoto de Lisboa de 1755, uno de los más grandes que se recuerdan.

Pero por encima de estos elementos destaca el Mausoleo del Rey Mohamed V y su sepulcro Real construído entre 1961 y 1971 con colaboración de más de 400 artistas marroquíes. Al recinto se puede entrar libremente e incluso se pueden sacar fotografías con los soldados de guardia, bastante pacientes ante la avalancha turística. En el interior se ve el lujoso sepulcro de Mohamed V, Sultán de Marruecos de 1927 a 1957 y en un nivel más bajo, el de su primogénito, Hasan II y el segundo hijo, Mulay Abdellah.

2.LA KASBAH DE LOS OUDAYAS.

Nuestro guía la llamaba la Santorini de Rabat y no es para menos ya que en lo alto de una pequeña colina serpentean cuidadas callejuelas en blanco y azul con pequeños comercios hasta alcanzar una terraza panorámica desde la que se divisa una gran playa escenario de competiciones de surf, la entrada al puerto repleta de pequeñas embarcaciones y la separación a ambos lados de la ría de los dos barrios de Rabat.

Bajando de nuevo un poco entre las callejuelas se encuentra el café- jardín Moresko andaluz con grandes vistas y donde sirven el mejor té de hierba buena y los mejores dulces típicos, cuernos de gacela con almendras. Donosti City aprovechó para catar además de los citados cuernos, la totalidad de variedad de pastas.

3.PALACIO REAL.

Una ciudad dentro de una ciudad. Rodeado por las murallas del Mechouar esta extensión plana cubre 50 Has. a la que se accede por una de las tres impresionantes puertas. Aquí viven miembros de la realeza con todos sus súbditos y no faltan las instalaciones deportivas además de Mezquita y otros edificios como el Protocolo, Gabinete Real, Colegio Real, Primer Ministro y Ministerio de Habous. Todo protegido por incontable número de soldados y guardias.

MARRAKECH.

La ciudad roja , la ciudad de palmeras de olivos, es una de las ciudades imperiales elegida como capital en tres temporadas. La parte moderna derrocha categoría y la parte antigua, la Medina es el punto turístico más visitado, con su zoco lleno de callejuelas y tiendas y sobre todo con el gran icono de Marruecos que podría ser la Plaza de Jema el Fna. La presencia imponente del Atlas cierra una inmensa llanura de palmeras. Como las murallas de 19 kilómetros que cierran todo el casco viejo. La Medina es Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 1985

Marrakech merece una parada de tres o cuatro días, quizás una semana si se quiere profundizar en los recorridos, ver con calma Palacios, el Zoco, la citada Plaza, pasar unas horas en un Haman o disfrutar de unas vistas inmejorables. La ciudad no permite construcciones que superen la altura de la Kuttubiya o Koutoubia y todas deben ser del color de Marrakech, el rojo u ocre, el color del desierto y el color que más aguanta el calor.

1.LA KOUTOUBIA

El símbolo de la ciudad es la Mezquita de Koutoubia, que quiere decir » la de los libreros » , hermana de Giralda de Sevilla con 77 metros de altura, debe ser el edificio más alto de Marrakech. Rodeada de jardines repletos de naranjos y una fuente, es uno de los primeros puntos a visitar por su cercanía al zoco y a la plaza. Vendedores y aguadores con trajes antiguos con cazos para el agua tratarán de sacar algún euro.

2.JARDINES DE MENARA.

Previamente visitamos los jardines de Menara con la ciudad roja como fondo por un lado y con el Atlas y un poco nieve en alguna de sus cumbres. Creados sobre en 1870 sobre un antiguo estanque almohade que servía para recoger el agua que bajaba del Atlas ante la escasez de lluvia en Marrakech. También se utilizó para entrenar a los soldados a nadar. Una pequeña pirámide verde, de donde viene el nombre de Menara, servía de alojamiento en verano a uno de los sultanes. El juego de luces en el agua, donde se reflejan edificios y palmeras, es muy bonito y hará disparar la cámara de fotos.

3.EL ZOCO.

De nuevo las calles se estrechan, las tiendas se amontonan y perderse es fácil. Pero disfrute del juego del regateo, de los colores de las tienditas, música, artesanía, pieles, telas, sedas, dátiles, mandarinas. En el interior casas bellas por dentro pues la costumbre dice que no hay que dar envidia al vecino, como el Palacio Bahía repleto de detalles ornamentales. Más placitas dentro del zoco entre calles imposibles. Hay que decir que el zoco en realidad no es un lugar para el turista. Se mantiene tal cual para los propios ciudadanos donde realizan sus compras desde cientos de años. El turista lo visita y pasa a formar parte del paisaje.  Un buen recorrido podría empezar por la Plaza Jema a la latura del Café de France camino del Shouk de Tapis que los miércoles tiene subasta, luego el Shouk de sacotiers, el de carpinteros, tejedores…

A destacar la herboristería Rosa Huile donde hicimos parada para asistir a una clase de hierbas. Marrakech, Marruecos en sí, destaca también por la riqueza de sus hierbas medicinales, auténtico paraíso de quienes son habituales a estos tratamientos. La estrella, el tan de moda, aceite de argán. Puro al 100%. Y barato. 15 euros un frasco que en Europa supera los 100. Eso sí, cuidado al pasar la frontera.

4.PLAZA JEMA EL FNA.

Una fiesta en cada minuto. Un estallido de voces, de gente, de bullicio. Patrimonio Mundial desde 1985 esta Plaza ( Asamblea de aniquilación ) es posiblemente el icono principal de Marruecos. A las 09,00 entran en escena los vendedores de agua, henna, zumos… Más tarde los encantadores de serpientes, dentistas y demás vendedores. A primera hora de la tarde acróbatas, tambores y castañuelas, cuenta cuentos que reúnen mucha gente que ríe cada gracia de los artistas. Finalmente todo desparece para dar paso a los puestos de comida. Cerca de 60.                         

Cualquiera vale, en todos hay lo mismo y por cierto, buen género. Puedes tomar un cuenco de sopa riquísima por 0,50, un cuscus de pollo por 2,50 con un zumo de naranja por 0,50. Calcula. En algún puesto se canta, se anima el ambiente ya de por sí animado.

CORDILLERA DEL ATLAS.

Unos 60 kilómetros separan Marrakech de las primeras aldeas del Atlas donde todo cambia. Del bullicio al silencio. La primera parada la hicimos en la aldea de Asní, donde tocaba el mercado semanal de las aldeas. Un mercado auténtico, tal cual se iniciaba hace cientos de años. Basta decir que el dentista no tiene anestesia, o mejor dicho, sí la tiene. Te ata las manos. Coge la tenaza y… ZAS !! muela o diente fuera. El herrador calza a los burros que se venden como si fueran coches, especies de colores, dátiles, naranjas, vasijas… mientras los aldeanos deambulan buscando qué comprar.

Un niño echaba cartones al fuego para entrar en calor ( 5ª foto del artículo ) y unos chamizos hacen de bares donde algún cliente piensa en Dios sabe qué. Medio bocadillo de sardinas de Agadir a la plancha con tomate, sabrosísimo… 0,50.

El camino sigue sinuoso hasta la aldea de Imlil, a 1500 metros de altitud. Un pequeño Tíbet con tienditas pensadas para el montañero  a la vista de cumbres nevadas sobre piedra negra o grisácea donde se pegan más aldeas con el burro como medio de transporte. Vida casi imposible. Un trekking de un par de horas llevó al grupo por un sendero retorcido que cada vez ganaba más altura. Las vistas, inolvidables. Un cielo azul impoluto, cumbres blancas, laderas grises, aldeas de barro que parecen desintegrarse en el paisaje.

Un niño subía de clase con su mochila a la espalda por un camino pedregoso. Metí el zoom a tope. El efecto era inmejorable pues la mochila casi era más grande que la criatura. A su izquierda un barranco letal. Al fondo, un cielo azul infinito. Era la foto del viaje. Apretaba ya el botón, pero el niño torció a la derecha y desapareció de escena. Llegué tarde. Quedará el recuerdo. Pero otros niños asomaban a nuestro paso. Un rotulador aquí, un cuento de hadas allá, de nuevo la felicidad en el rostro de esta gente amable.

La comida en Imlil no se olvidará fácil con las vistas de una cordillera inquietante donde lucía el sol hasta los 15 grados. Pero a la noche será otro cantar.  A destacar el proyecto la Kasbah du Toubkal que ha rehabilitado una vieja Kasbah convirtiéndola en lugar muy acogedor, refugio de montaña, lugar de ayuda al desarrollo de las aldeas, escolarización de los niños…

Sígue su trabajo en estos enlaces : KASBAH DU TOUBKAL  y  EFAMOROCCO

PASO DE TICHKA.

Para cruzar el Atlas de Norte a Sur, de Marrakech a Ouarzazate, hay que superar los 2260 metros de altitud del Col de Tichka o de Tizi n´Tichka, el puerto de montaña más alto de Africa. Construído por el Ejército francés en 1936 y en permanente reformas por el peligro de avalanchas en los pocos días de lluvia… o de nieve a estas alturas.

De quitar el hipo oigan. Los txirrindularis harían eso sí el Agosto en esta cordillera. No consta altimetría pero si hay un estudio y un perfil del recorrido de más de 200 kilómetros que une Marrakech con Ourzazate y el desierto. Basta decir que Marrakech está a 453 metros de altitud y que se sube un primer puerto a 1470 metros. Tras un descenso a 1300 se va subiendo el Tichka primero hasta los 1650 y después ya a lo bestia hasta 2260 en un paisaje lunático que podría parecer el Mont Ventoux francés o la parte final del Galibier, habituales del Tour de Francia.

Una parada en un mirador cercano a la cumbre reflejaba la temperatura de menos un grado pero el viento daba una sensación térmica de -8. Casi nada. Un bar y tienditas dan idea de lo que hay que hacer para ganarse la vida.

La foto y el vídeo del descenso ( que también quitaba el hipo ) da idea del puertaco que hay que superar para ganar el desierto.

KASBAH DE TAOURIRT.

El paisaje ya ha cambiado y ahora estamos en el desierto. Ouarzazate es una moderna ciudad donde destacan los estudios de cine de Hollywood y de hecho hay un museo en el mismo centro. Pero por encima de todo destaca la Kasbah de Taourirt, una de las más bellas de Marruecos. Declarada Patrimonio de la Humanidad fue una de las residencias del gobernador más poderoso de la zona. De nuevo pasear por sus estrechas callejuellelas trasmite paz y tranquilidad. La que demuestran un grupo de mujeres lavando la ropa con jabón en un patio. Esta kasbah hecha de adobe donde quedan al descubierto los trozos de paja. En el antiguo ksar la decoración rinde homenaje a símbolos del islam y del judaísmo, observando una menorah con el tradicional candelabro judío pues aquí se asentó una de las principales comunidades.

El tiempo parece detenerse hasta que de nuevo en la salida se ve el museo de cine. Lawrence de Arabia fue grabado en estas tierras e incluso hay escenas de Gladiator en la propia kasbah de Taourirt.

Para comprar, artesanía, alfombras Taznakht con motivos geométricos, dátiles y perfumes de rosas. Estamos en el Valle de las rosas y cada mayo hay una fiesta donde las calles se inundan de pétalos de rosas.

TINERHIR.

Es la entrada de las gargantas de Todra, un oasis en medio de un paisaje desértico, exuberante vegetación en los márgenes del río, palmeras, cultivos, pequeños prados. Todo rodeado de montañas breves, colinas más bien de tierra rojiza. Tinerhir o Tingir significa » la de las montañas « por su proximidad al Atlas.

Nos acercamos a un pequeño alto donde contemplar otro atardecer inolvidable. Después de una jornada de 400 kilómetros con el puerto del Tichka en medio tiene mérito llegar a la hora, la hora de la magia, la hora en la que el sol viste de rojo primero, de naranja después, tanto la montaña como el oasis donde agricultores ultiman su trabajo diario.

GARGANTAS DE TODRA.

Una carretera de 14 kilómetros nos lleva ahora de Tinerhir hasta el fondo de un valle estrecho donde solo falta Indiana Jones corriendo látigo en mano. Cada vez se estrecha más, cada vez las paredes crecen a ambos lados de la carretera hasta que ya al final el resultado puede ser incluso agobiante. Paredes de 300 metros de altura totalmente verticales, caen a plomo sobre la carretera y el río, dejando apenas el paso de varios vehículos. De un tiempo a esta parte, Todra vive también del turismo de senderismo, de escalada, de aventuras, ráfting… una amplia oferta que nos ayudan a comprender el porqué de tanto hotelito y albergue.

Si el atardecer ya fue espectacular por lo misterioso del paisaje, ver la salida del sol no lo fue menos. Al fondo, sigue la carretera por una breve senda para todoterrenos hasta la fuente de los peces sagrados, fuente de agua caliente donde viven peces cuya pesca está prohibida. No os perdáis el álbum de fotos de Todra que os incluimos más abajo, pues la referencia de turistas y coches invitan a pensar en la altura de estas paredes.

Mientras tanto, hicimos noche en un coqueto y bello albergue, DAR AYOUR , la luna, que incluye piscina panorámica muy apetecible para los meses cálidos, que aquí son muchos. La cena amenizada por música bereber de tambores y cornetas será algo que no olvidaremos. En el programa de radio sobre Marruecos que encontraréis en los enlaces de abajo, entrevistamos a Hassan y escucharemos el sonido de la música bereber.

LAS DUNAS DE MERZOUGA.

La experiencia de ver la última luz de la Noche Vieja y la primera del Año Nuevo en lo alto de una duna del desierto de Merzouga es una de las experiencias más originales que un turista pueda tener. Y en realidad era el motivo principal del viaje. El panorama ya ha cambiado y tras dejar alguna medicina en el dispensario de Merzouga, nos aguarda el albergue de las dunas. Arena finísima más bien rojiza que incluso está reconocida como propiedades terapéuticas.

Cuidado con las temperaturas porque en invierno el sol puede subir la temperatura a 20-24 grados aunque a la noche llegue a bajo cero. Hay que pensar que este desierto está a 900 metros de altitud. El juego de luces y sombras en las dunas es infinito, con la estampa de camellos, nómadas, quads y excursionistas que en grupo montan sus haimas.

En una de las dunas vimos el último rayo de sol del 2018 y hubo que madrugar para ver la salida del sol en el 2019 con la silueta de cientos de turistas como vemos en la cuarta foto del artículo. Un espectáculo único. A medida que ganaba el sol, las dunas volvían a jugar a las luces y a las sombras con la silueta de la Gran Duna de 150 metros, al fondo. Mereció la pena un notable esfuerzo para alcanzar la cumbre y ver un paisaje de llanuras de palmeras, toda la arena del desierto y muy lejos , tanto al Este como al Oeste, una cadena de montañas de cumbres planas muy parecidas, la del Atlas por un lado y la frontera con Argelia por otro.

En la Noche Vieja, una agradable cena amenizada por música tecno y de nuevo por el sonido de tambores y trompetas bereberes, dio paso a las campanadas de Año Nuevo que según escuchamos en el programa de radio, fueron trece y no doce. El éxtasis en el que nos encontrábamos. Otra noche para no olvidar. Pero todavía quedaban muchas emociones.

POBLADO NUBIO.

Reconozco es mi momento del viaje. Marruecos está lleno de estampas, en cada rincón hay una foto, pero tras la experiencia de hace tres años estaba deseando volver al poblado nubio. Apenas a veinte minutos desde Merzouga, en pleno desierto, unas cuantas casas de adobe y de un solo piso, trasmiten paz y tranquilidad. Una escuela de danza nos enseña sus ritos ( 2ª foto ) mientras las mujeres tejen telas y vestidos de colores. Esta raza nubia llegó como esclava a Marruecos y durante tiempo estuvieron perseguidos hasta que lograron un estatus de respeto y tolerancia.

Aquí se han quedado, con sus danzas, sus tejidos… y su escuelita. La escuela mixta Asociación El Khamila.

Una escuelita pequeña, apenas un aula de seis o siete pupitres, con pizarra pintada de mapas y muñecos que habrán dejado otros turistas,colgados del techo. De pronto, los niños que venían a recibir en el Año Nuevo los regalos que el grupo le traía. Cuentos de hadas, libros de constelaciones, de dinosaurios, rotuladores, caramelos… Ver la cara de felicidad de estos pequeños era una regalo para nosotros. Enseguida el juego de las cosquillas, algo tan simple. Rachid y Janira eran carcajada limpia. Luego vinieron Ahmed y Asné y se sumaron a la fiesta más y más niños. La bocina del bus sonaba para marcharnos. Lástima. Habrá que volver.

RISSANI.

Cerca de Merzouga y camino de Fez todavía en el Año Nuevo, aparece Rissani y su gran arco de entrada de color rosa. Una de las poblaciones más antiguas de Marruecos y su zoco más viejo. Una pequeña placita donde en menos escala cada cual, en burro, carro, bici, moto, patinete o a pie, busca el tramo más corto. El zoco es un pequeño tesoro para alguna y enseguida nos acompañó el amigo Hamid.

A destacar la cooperativa de antiguedades Maison du Sud, la de dátiles, los mejores de todo Marruecos, El Fayed Agricole. Pero sobre todo y por alguna experiencia con catarros, la herboristería de Mohamed, Shouk de Rissani, una de las más afamadas del país. De nuevo Marruecos y las hierbas medicinales y terapéuticas. Esencia de ámbar, mieles, flores para infusiones. Recomendable su visita.

Y de nuevo el atardecer, así que subo a la terraza panorámica del Hotel Panorama, en la misma plaza, a saborear un café ( muy rico en Marruecos ) mientras Mostapha me contaba alguna cosilla del país. La última luz del día se escondía sobre el mismo zoco de Rissani.

FEZ.

Una de las ciudades importantes de Marruecos con la Medina, sin duda, más destacada. Desde una atalaya fortaleza llena de olivos dominando la ciudad, se observa el laberinto de hasta 10.000 calles, callejuelas y vaya a usted a saber lo que puede ser un cachito de apenas 15 metros de calzada. El oficio de cartero en esta Medina, Patrimonio Mundial de la Humanidad, tiene que ser un reto de orientación. La Medina incluye a todos los gremios a los que podremos ver trabajar y una serie de edificios bellísimos y lujosos, como la Universidad que es la mas antigua del mundo y que con sus tejado verde data del año 859.

Tras visitar las famosas siete puertas y con el guía Hamid Sabor al que también podéis escuchar en nuestro podcast de radio, vimos en directo el trabajo de artesanos, alfareros, tejedores y sobre todo, el icono de esta Medina, el de curtidores, trabajadores en los tintes de pieles. Ya al entrar te dan una ramita de hierba buena para evitar el mal olor, ya que la mezcla del tinte está hecha… con caca de palomas.

VOLUBILIS.

Ya es 3 de Enero y camino de Chef Echaouen nos dirigimos a Volubilis, ciudad romana muy bien conservada. Por si fueran poco los contrastes vividos durante el viaje, ahora tiempo pata los romanos. No sabían nada los romanos que dominaron Europa y Norte de Africa en la llamada Mauritania Tingitana. El paisaje ha cambiado por completo y ahora podríamos pensar que nos encontramos en la Toscana. Largas praderas verdes, suaves colinas, olivos… y la adelfa, planta bonita pero venenosa, que da nombre a Volubilis donde los romanos se asentaron creando una ciudad que seguía las directrices de todas las ciudades del Imperio romano.

Las termas de Galileo, los baños vomitorio incluido, la prensa para aceitunas, la Casa de Orpheo, altar para sacrificios rituales, el Agora, el Arco del Triunfo, la casa de los patricios, la casa de Hércules, la casa de Baco, el acueducto, la Vía Apia… nada falta en Volubilis

CHEF CHAOUEN, LA CIUDAD AZUL.

Y por fin, Chef Chaouen, la ciudad azul que merece una visita más larga. Al estilo de las Alpujarras granadinas, esta ciudad se adapta a la montaña, trepa, sube y baja sin descanso, pintada toda ella de blanco y azul. Decían los judíos que este color espantaba los mosquitos. Lo cierto es que acertaron ya que callejear por esta ciudad es una delicia. De lo que fue un pasado en modo drogas, al presente tranquilo y sereno.

Cada portal es una foto, cada calle un cuadro. Y así subimos hasta la plaza principal, Outa Hamman,  presidida por un gran pino y una mezquita, con ambiente de bares , restaurantes y el recomendable Parador con su terraza panorámica.

Y lo que es mejor. Nadie te agobia. Los comerciantes te dejan mirar, tocar y no te animan a comprar como en los otros zocos de Marruecos. Paraíso de los aromas y olores, es la tienda más visitada, La Botica de la Abuela Aladín, junto a la plaza. Prueba de la amabilidad de esta gente es el detalle del camarero del restaurante Riad Hicham, con terraza panorámica donde subí para ver el ambiente. Tomé un refreso y ni yo ni él teníamos los cambios justos. No me cobró.

Y así es Chef Chaouen, una postal en cada rincón, con la gente tendiendo la ropa, con los niños en sus batas blancas saliendo del colegio, con los hotelitos llenos de detalles ornamentales.

Y así es Marruecos, un país del que todo viajero dice que volverá. Y suelen acertar. En el caso de Donosti City, ya ha sucedido.

ENLACES.

GALERIAS DE FOTOS.

Y hasta 20 vídeos.

Y más abajo, el enlace a nuestro podcast de radio, DE DONOSTI AL CIELO, especial MARRUECOS en Radio Viajera.

GALERIA CHEF ECHAOUEN

GALERIA FEZ Y VOLUBILIS

GALERIA MARRAKECH Y ATLAS.

GALERIA MERZOUGA Y POBLADO NUBIO

GALERIA RABAT

GALERIA TANGER Y ASILAH

GALERIA TODRA-TICHKAL-TAOURIRT Y TINERHIR

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