Os proponemos un paseo excepcional por el Parque de Ametzagaina, uno de los lugares casi desconocidos por el ciudadano y que supone un gran pulmón verde, muy bello.

Nos lo cuenta Jesus Mari Alquézar con su estilo habitual, con fotos de Carlos Bengoa, Javier HuiciTxetxu Elcoro-iribe. Toma buena nota.

EL PARQUE.

San Sebastián es una ciudad verde. Los datos lo confirman. Sumando parques y jardines se alcanzan 24 espacios relevantes y añadiendo el anillo verde, que circunvala la ciudad por las mugas con otros municipios, en un mundo rural y de campiña, podría aspirar a ser en cualquier próximo año la “Green verde capital Europea”.

Entre los parques, escenarios amplios donde el ciudadano se sumerge en un mundo de tranquilidad, de reposo, por dónde pasear en armonía con el magnífico entorno es un placer, destaca el parque de Ametzagaina, el parque periurbano más extenso de la ciudad con sus 380 000 m2. Lástima que se encuentre en la periferia de la ciudad, porque merece una mayor frecuentación. Sobre una colina que ofrece unas vistas paisajísticas en círculo incomparables, que asombran a propios y extraños, era un vertedero y un centro de huertas con sus casetas clandestinas, con lo que suponía. En lo más alto los restos del fuerte del siglo XIX estaban desaparecidos por la consistente maleza.

Entre los años 2007/2008, el ayuntamiento de San Sebastián, con un excelente criterio y sobresaliente actuación recuperó los terrenos y estableció un admirable parque, diseñado por “Lur Paisajistak”, que todos los donostiarras deben conocer y atraer hacia él a los visitantes que residan en la ciudad varios días.

Este parque, situado en una colina sobre los barrios de Intxaurrondo, Loiola y Martutene, se desarrolla en un extenso y frondoso bosque donde destacan los robles/Haritza y los marojos/Ametza de donde proviene su nombre, junto con otras especies, como castaños y abedules y más, conformando una reconocida riqueza de flora que junto a las verdes praderas conforman un relevante cuadro natural. En el momento oportuno del otoño, el escenario es muy colorista con los tonos rojizos y, amarillos y ocres, unas sinfonía de luces y colores de las especies arbóreas.

Con 4 entradas de acceso, los ciudadanos pueden penetrar en él desde los barrios cercanos (Intxaurrondo, Garbera, Tuniz Enea y Loiola) y pasear por su laberíntica red de alamedas cementadas. También está permitido circular con bicicleta.

Desde San Sebastián, el autobús 9-Egia Intxaurrondo acerca en poco tiempo hasta las cercanías del Parque, a 5 minutos desde la parada Pº Galizia 28 en Intxaurrondo sur. En sus cercanías, adjunto, se sitúa otro interesante parque, un complemento para extender éste es el de Otxoki, ensombrecido por el aquí seleccionado.

Un afortunado mirador sobre la ciudad ofrece una visión diferente de la urbe, y de los sistemas montañosos en un círculo mágico que asombra al más exigente caminante. Detrás, tras una corta subida se sitúa el fuerte de Ametzagaina es la cota superior. Diferentes paneles interpretativos explican la importancia del emplazamiento, dentro del circuito de fortificaciones de defensa que existían en el XIX. Fue construido por la tropas liberales en el año 1838 para detener el asedio carlista y reconstruido en 1875. Bien conservado merece la visita tanto por fuera, por la murallas tras su foso, como por el interior por un bien habilitado camino.

Tras el fuerte, en el recorrido hacia el este, por el parque infantil y zona de ocio, se alcanza el reconocido cráter, una amplia y ovalada hondonada, donde se encontraron en el 2005 por unos vecinos y estudió Aranzadi en una excavación hasta 2000 piezas de trabajo, que datan de hace entre 22000 y 27000 años atrás, un vestigio prehistórico de alto valor.
Se calcula que enlazando las alamedas se pueden completar hasta 5 kms, y lo más recomendable es que cada cual diseñe su paseo. El de circunvalación es de referencia.

Aun así, para los lectores de Donosti City, sugerimos este precioso e incomparable paseo:

EL PASEO.

Intxaurrondo Sur, parada del Bus 9 en Galizia 28.

A la derecha descenso por escaleras hasta el Pº de Otxoki, paralelo al Parque para entrar en él por la puerta de Intxaurrondo (Tuniz sarbidea). Aproximación al mirador y subida hasta el fuerte. Continuación al E hasta el cráter y bajada al acceso de Garbera, para por el camino inferior descender hasta el albergue (Es la única zona donde la tranquilidad se ve turbada por el ronroneo de los coches de una cercana carretera) para salir por la puerta de Uba. Tras cruzar el caserío 41, Txurkoene, clásico y remozado, se llega a la ermita de Uba, la de los dulces sueños, para continuar hasta el Urumea, que se cruza por el puente de Espartxo (el de los cuarteles).

Por el populoso y popular barrio de Loiola se continua por el paseo peatonal de las riberas de Loiola, sin cruzar el puente de Sarasola o Astiñene (Egia-Loiola) para penetrar en otro parque emblemático de Donostia, el de Cristina Enea, para por su interior llegar al Barrio de Egia o la Pº García Lorca por la pasarela de Mundáiz. Desde aquí el paseante se dirigirá a su barrio domicilio.

Firma : Jesus Mari Alquézar.

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2018-09-05T16:00:33+00:00agosto 13th, 2018|Planes, Rutas|