PASAI SAN PEDRO.

Riqueza cultural y sabor marinero.

Aunque como pueblo sería Pasaia en todo su conjunto, a nadie escapa la división en sus distritos que la convierten en «tres pueblos diferentes»: Antxo, San Juan y San Pedro, junto a Trintxerpe, literalmente pegado a San Pedro… y a San Sebastián.

Este es un extracto de nuestro próximo libro «Lo que tu tierra te cuenta», un relato de nuestras experiencias caminando desde Bayona a Mutriku. Tras cruzar Jaizkibel desde Hondarribia, visitar San Juan y adentrarnos en la comarca de Oarsoaldea, entramos en San Pedro cruzando la motora verde y blanca Gure Antxeta …

Justo en la orilla de San Pedro veo el vistoso atunero Mater donde en una hora zarparé para sentir más de cerca todavía el mar. En el embarcadero destaca un enorme pilote blanco como los otros 687 sobre los que se construyó este puerto de Pasaia, con una longitud total de 12.506 metros.

Aprovecho la hora que me queda para callejear por este distrito de Pasaia y me dirijo hasta el gran frontón donde la chavalería juega sin descanso al fútbol aprovechando dos porterías con postes de color blanco y morado, el de la trainera del pueblo llamada “Libia”.

Justo detrás, varias canchas de juego con graffitis muy curiosos del cantante Mikel Laboa, de la bertsolari Maialen Lujanbio, del poeta Joxean Artze o del rapero Wiz Khalifa. El joven artista Nexgraff tiene murales muy interesantes en toda esta zona y en muchos rincones de Gipuzkoa, dentro del llamado arte urbano. A sus diecisiete años ha ganado la Liga Nacional de graffitis y es sorprendente la facilidad que tiene para hacer caras y gestos de gran plasticidad.

En el momento de pasar por la plaza, unos operarios levantan una gran vela que me dicen es una escultura de Ricardo Ugarte en homenaje al marino Blas de Lezo.

Está junto a la Lonja de Pasaia, donde llega el pescado cada día, se etiqueta, se subasta y se traslada a las pescaderías. Un edificio que bulle actividad desde las 05,30 de la mañana y que tuve el placer de conocer en una visita guiada por Mater y la Kofradia Itsas Etxea. Aunque no entró mucho pescado, resulta muy curioso e ilustrativo comprobar la llegada de los pesqueros y cómo merluzas, rapes, anchoas, sardinas, txitxarros, verdeles y demás pescados se subastan.

En el 2020 se movieron 485.000 toneladas de pescado en Pasaia, estratégicamente situada en un punto geográfico con conexión directa a Europa y una gran red de carreteras por toda España.

Ya de vuelta por las estrechas calles, veo la fachada de la Iglesia parroquial donde San Pedro lleva en su mano las llaves del cielo, y justo enfrente me entretengo en leer los paneles sobre la regata de La Concha de septiembre de 1917 con un cartel que anunciaba…

” Regatas de Traineras á Remo. Organizadas por el excelentísmo ayuntamiento de San Sebastián, con la cooperación de la excelentísima Diputación Provincial de Guipuzcoa costeadas por las dos entidades. Festejos naúticos, 9 y 16 de septiembre de 1917…Primer premio: Pesetas 1.500. Segundo premio: Pesetas 1.000. Tercer premio: Pesetas 700. Cuarto premio: Pesetas 500. Domingo día 16. Cucañas. Para premios y demás atenciones. Pesetas 250”

La primera jornada la resuelven, ahí es nada, las dos Pasajes, San Pedro y San Juan, por lo que me entretengo en leer ahora la crónica de La Voz de Guipuzcoa del lunes 17 de septiembre…

” colocadas las traineras en sus respectivos lugares, la de San Pedro al Nordeste y al Noroeste la de San Juan, con las tripulaciones cambiadas, dióse la señal de salida. El calor era asfixiante, el sol caía a plano sobre nuestras cabezas despiadadamente, la mar estaba bella como un lago. Las dos embarcaciones, al impulso de los remeros que las tripulaban, avanzaban entre dos filas de lanchas y vaporcitos. Fue un arranque tremendo…Más que una regata en la que se decidía un premio de honor, parecía que se trataba de un entrenamiento en el que se habían propuesto las dos tripulaciones no pasarse la una a la otra…”

Ganaba San Pedro, como tantas veces, pero el cronista “hincaba el diente”…

” llegaron más tarde los de San Juan, tripulando una trainera de viruta, al decir también de la gente á pesar de que la mar estaba bella”.

Aquella trainera de San Pedro llamada San Pedro-tarra, con inscripción marítima número 628 y construida en Pasajes, la formaban Don Manuel Arrillaga (Aita Manuel) como patrón, acompañado por los remeros Angel Sarria, Bibiano Mendizábal, Tomás Fachado, Francisco Urcelayeta, Jose Agote, Jose Cruz Oliveira, Ignacio Gaztelumendi, Joaquín Inda, Miguel Inda, Fructuoso Sarria, Bernardo Bilbao, Paulino Goicoechea y Juan Sarria. Como suplentes, el patrón Carlos Sarria y los remeros, Enrique Arrillaga, Andrés Echeverria y Francisco Elustondo.

Veo también la casa natal del citado Blas de Lezo, cerca de la cofradía de pescadores y de la Iglesia. Este Almirante, General de la Armada, nació en Pasaia en 1689 y ya fue capitán de navío en 1713 por su intrepidez y serenidad en combate. En 1730 fue Jefe de la escuadra naval del Mediterráneo y cuatro años más tarde General de la Armada, siendo nombrado Comandante General de Cartagena de Indias.

De nuevo en el embarcadero veo la escultura de Aita Manuel, leyenda del remo pasaitarra y vasco en general, ganador de diez banderas de La Concha con el récord de seis consecutivas en los años 20 del pasado siglo. No solo Manuel sino también seis familiares suyos lo hicieron como remeros. La escultura de Zigor García refleja muy bien la importancia del remo en esta localidad donde la rivalidad San Pedro-San Juan ha llegado a cotas altas.

También de San Pedro fue Paco Rabaneda, más conocido como Paco Rabanne, nacido el 18 de febrero de 1934. Su madre era la costurera jefa de Balenciaga y su padre, el General de las fuerzas republicanas Francisco Rabaneda, fue fusilado en Santoña por las tropas franquistas durante la Guerra Civil. Exiliados, la familia se refugió en Morlaix y más tarde en Les Sables d´Olonne. Paco Rabanne fue uno de los maestros de la alta costura al igual que Cristóbal Balenciaga, del que os hablaré al paso por Getaria.

Marca mi reloj las 12,30 horas y me espera Izaskun Suberbiola en su flamante atunero Mater, ya casi con el motor en marcha para salir por la bocana rumbo a los acantilados de Jaizkibel y Ulía, una de las travesías estrellas que realizan con turistas cuando la mar lo permite.

Avanzada la primavera con el día luminoso y las aguas del Cantábrico en calma va a ser un buen momento para conocer la labor de recogida de plásticos. El Mater es un atunero de Getaria, último atunero clásico del Cantábrico construido en 1990 por la familia Etxegoien con técnicas tradicionales.

Durante trece años estuvo pescando anchoas, verdeles, sardinas y bonitos del Norte, y en el 2003 después de colaborar en la limpieza del vertido del Prestige, iba a ser desguazado antes de que lo recuperara la Sociedad Itsas Gela. Ahora está reconvertido en un original museo donde podemos ver el modo de vida de los pescadores y sensibilizarnos sobre la importancia de cuidar la mar. Además, realizan salidas muy atractivas para ver la costa, atardeceres desde el mar, avistamiento de cetáceos o disfrutar en primera fila de las regatas de La Concha.

Uno de los muchos proyectos que desarrolla es Ekofish en el que se trabaja para concienciar y erradicar el problema de la basura marina. Los adolescentes de ikastolas, que como hoy, salen a la mar a recoger con los salabardos plásticos y basuras, serán testigos de la importancia de esta labor de concienciación.

Hoy llegan alumnos y alumnas de dos ikastolas de Pasaia y aprovecho la ocasión para ver el trabajo y sentir de paso el abrazo del mar. Izaskun y el resto de la tripulación hablan a los pequeños de lo más básico de la vida en el mar y les enseñan a manejar el salabardo. Mientras siento el sabor del salitre según sale el Mater por la bocana de Pasaia, disfrutando una vez más de las vistas a esa gran pared lisa del Faro de la Plata y a los primeros acantilados de Jaizkibel, ya en mar abierto empiezan las órdenes que acata a su manera la chavalería…

”… ¡a las cuatro a estribor!… ¡vamos, vamos!”

Y con rapidez se apresuran los niños a recoger un enorme plástico….

”… ¡a las tres a babor otro plástico! ”

El mismo Asier, un avispado chaval de unos quince años, es quien desde el puesto de mando atisba cada residuo de latas, papeles, redes…

” ¡vamos, vamos, coged el salabardo, pero YA, espabilad, mirad cuánta basura!”

de cuando en cuando se enfadan Izaskun y Sara Lizarza quienes con gran dinamismo dirigen las actividades. Así durante las tres horas que ha durado la experiencia, en las que han sentido impotencia al no conseguir pescar ciertos plásticos y cuestionando si alguna de esas basuras podía ser suya. Una vez en puerto y con algún chaval algo mareado por el vaivén que hoy traía la mar de fondo, la clase continúa pues hay que clasificar los plásticos y microplásticos sin que pierda uno solo de vista el tal Asier. Partículas inapreciables de plásticos que vagan por el mar, que comen los peces y que llegan a encontrarse en nuestra propia sangre, aunque de esto espero hablar con Cesare Maglioni cuando llegue a Mutriku. Otra bonita experiencia que ha merecido la pena conocer.

Tras visitar a mis amigos de Pasaiarte y echar un vistazo a sus bellos cuadritos sobre Pasaia, picoteo un montadito de bonito y anchoas con un txakoli en una típica tasca marinera de nombre Muguruza a la que llaman Falcon Crest. Unas cuantas mesas hacen de comedor previa reserva por lo pequeño de este local donde se sirve pescado fresco.

Es lo que hice días antes con mis amigas Carmen Facal y Nora Vázquez. La primera es propietaria de los remolcadores Facal, que en varias ocasiones he descrito entrando y saliendo del puerto para guiar a los grandes buques, cargueros y ferris. Carmen es además la mujer del mejor piloto de montaña que ha tenido Europa, Andrés Vilariño, campeón europeo en cinco ocasiones y que ahora, con setenta años, todavía compite. Algún día nos contará el secreto. Sus hijos Ander y Ángela también son campeones de automovilismo.

Nora es una escritora graduada en derecho y criminología cuya visión de la justicia le llevó a escribir sobre el terrorismo de ETA. En una labor de investigación sobre la terrorista Idoia López Riaño, “la tigresa”, conoció a Carmen cuyo hermano fue asesinado en Pasaia mientras comía en una tasca un bocadillo con dos amigos. La novela corta “23 veces no”, está basada en esa terrorista.

Tras almorzar en este lugar referente en San Pedro, sigo un centenar de metros hasta la entrada del museo Albaola, la factoría vasca del mar, para ver cómo marcha el trabajo de reconstrucción de la nao San Juan, un ballenero de Pasaia que encalló y se hundió en la costa de Red Bay en Canadá en el año 1565, años en los que Pasaia era un núcleo vital en la economía marítima, un continuo ir y venir de naos como la que ahora voy a visitar.

La reconstrucción se hace siguiendo las técnicas de antaño, lo que da al Albaola un toque tan especial que el solo hecho de entrar y oler a madera, ya me reconforta. Las responsables de prensa Enara y Ainara me atienden muy amables y me llevan al despacho del director del museo, Xabier Agote, al que llevo un ejemplar de National Geographic que quiero me firme, pues en este número se explica la bonita historia de la nao y de la factoría. Me recibe Xabier con su jersey Albaola y mientras vemos el esqueleto cada vez más relleno de esta nao histórica me cuenta…

” En 1565 se hundió la nao y no hubo más noticias hasta cuatrocientos años más tarde en las costas de Red Bay, Canadá, después de un gran trabajo arqueológico. El pecio estaba tan bien conservado por las frías corrientes de esta bahía que fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. Más tarde la investigadora Huxley, que se encontraba estudiando en la Universidad de Oñati, dio con alguna referencia a que se trataba de una nao construida en San Juan. En el año 1985 un artículo de National Geographic hablaba del tema y me planteé formar aquí una factoría que reprodujera la nao al mismo tiempo que creábamos una escuela de carpintería de ribera en la que vinieran a trabajar y lograr el título carpinteros de todo el mundo y de hecho en este momento tenemos una docena de países representados aquí”.

Y más tarde me llegó a mí otra revista de agosto de 2018 contando la historia, motivo por el cual tantas veces visito este lugar. Poco queda para que termine el trabajo y se calcula que para mayo del 2022 aprovechando un nuevo Festival marítimo, salga la nao por la bocana de Pasaia para dar paso a continuación al trabajo de reconstruir la nao Victoria con la que Juan Sebastián Elcano diera la vuelta al mundo. En el taller de Albaola veo trabajar a los carpinteros unos mástiles con la madera de los grandes robles de la Sakana o de las hayas de la Selva de Irati, mientras un buen número de voluntarios hacen las cuerdas gruesas con cáñamos de Bretaña, igual que el alquitrán se trae de Quintanar de la Sierra o el hierro de las forjas de Legazpia. Todo tal cual se hacía hace cinco siglos en un Pasajes que bullía actividad naval.

Me presenta Xabier a la joven Ioanna Moutousidi, natural de Chalkida, Grecia, quien decidió venir a este proyecto…

” Fue una locura, siempre me gustó vivir en un barco, me encanta navegar y el oficio es especial. Si sabes construir un barco creo que puedes hacer casi cualquier cosa. Conocer esta cultura vasca me atraía mucho a pesar de que aquí llueve mucho más que en Grecia. Allí en cambio es difícil aprender carpintería de ribera y aquí participo con una embarcación a motor, el Ixil, en la construcción de un patatxe y en la propia nao San Juan”.

Ioanna, junto a su pareja Giannis Bormpantonakia, de Creta, que también aprende en Albaola, piensan en construir su propio barco donde vivir, navegar y viajar por el mundo. Manejando un gran martillo veo al joven Oibar Olano, natural de Asteasu, quien con tan solo 16 años está pasando unos meses de voluntario en Albaola. Cuenta sonriente que, en una visita al museo con la ikastola, enseguida se dio cuenta que quería colaborar en la escuela de carpintería de ribera Aprendiztegi…

” justo cuando la guía del museo nos contaba que el proyecto estaba abierto a todo el mundo y que contaba con más de 500 voluntarios, me apunté, llevo más de tres meses y no he fallado un solo día. Me parece un proyecto diferente porque hoy día no se hacen este tipo de barcos y además porque la técnica que se utiliza es muy interesante y se está perdiendo”.

Salgo de Albaola por su paseo marítimo recordando el momento de la entrada de la fragata L´Hermione durante el Festival marítimo de 2018. Una soleada tarde de junio, con marea alta y con los paseos de San Pedro y San Juan llenos de público viendo el paso de la fragata que en 1777 llevara al Marqués de Lafayette a Estados Unidos, con sus 34 cañones soltando salvas a babor y a estribor, con figurantes vestidos de época en sus grandes mástiles.

E imagino la emoción que sentirán los responsables de la factoría cuando por aquí mismo salga la nao San Juan rumbo al mar. Dejo Pasaia a las 18,30 y me esperan un par de horas más relajadas por el Camino de Santiago de la costa. Es un sendero amable, sin grandes desniveles, que me llevará de Pasaia a Donostia por la conocida ruta del Faro de la Plata, en Ulía, una de las caminatas más atractivas que podrán encontrarse.

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