EL BARRIO DE ALTZA, SUS NÚCLEOS Y CASERÍOS.
La otra ciudad de San Sebastián.

- Por Jesús María Alquézar.
Entre los diferentes barrios altos donostiarras el más característico por su historia, con una identidad propia muy marcada, y situado en el este de la ciudad es Altza.
Se definen barrios altos en la ciudades los que se encuentran en una elevación considerable, en las colinas periféricas y asociados generalmente a distritos obreros. Uno de ellos en Donostia es Altza (Altza gaina) que atesora mucha historia y que fue un barrio independiente hasta su anexión a Donostia (1939-1940).
En la actualidad forma parte de la clasificación de distrito que supone tener una cierta autonomía en sus decisiones, dentro del Ayuntamiento donostiarra, y permite acercar la gestión municipal a la ciudadanía altzatarra. Forma parte del distrito Este, formado por Altza, Intxaurrondo, Ulia y Miracruz-Bidebieta.

El paisaje urbano, con una gran concentración de bloques de viviendas de diferentes alturas, llama poderosamente la atención desde diferentes atalayas cercanas. Aun así se considera un paisaje mixto (urbano-rural), pues todavía conserva zonas de naturaleza con amplias parcelas verdes en parques y praderas, donde existen unos pocos caseríos, en ocasiones enfrentados a la jungla del cemento.
Estos caseríos mantienen vivos los ámbitos de Altza. Es un escenario de contrastes donde destacan los bloques de viviendas, en un caos con poco criterio urbanístico. Sorprenden las altas torres de hasta 15 pisos que conviven con núcleos históricos de viviendas más humildes y con las áreas verdes, donde hay un proyecto de urbanización, contestado por algunas asociaciones.

UN POCO de HISTORIA
Aunque tiene mucha, te contamos algo de ella. Se dice que Altza se encuentra con la vida totalmente transformada dado que de ser un escenario totalmente rural y euskaldun, sembrado de “baserris” que cultivaban la tierra en sus diferentes aspectos, se ha convertido en uno de los barrios más poblados y vibrantes de Donostia, con una tradición social y comunitaria inconfundible y una vecindad alta que proviene de la inmigración de la España interior.
El barrio de Altza situado en una colina de 100 metros de altitud, tiene una envidiable posición que ofrece unos bellos horizontes sobre todo por el lado del mar y de las montañas del Urumea.
Era un escenario totalmente rural con múltiples caseríos sembrando sus laderas. Una sociedad agropecuaria con baserris, testigos del pasado, con algunos ejemplares de arquitectura tradicional vasca, de los que pocos quedan, pues han sido engullidos por el brutal desarrollo urbanísticos que han formado diferentes ámbitos urbanos.

A principios del siglo XX, cuando era una zona poco poblada, las miradas se dirigieron hacia este espacio natural donde vieron que era el suelo ideal para la industrialización, primero, y para terreno urbano, después, donde albergar a los ciudadanos locales que crecían y otros que llegaban de otras tierras en busca de trabajo.
Las primeras décadas del pasado siglo son los años del fuerte desarrollo y Altza tuvo que mejorar su entramado urbano ante la avalancha de cemento que llegaba, a causa de la inmigración de todas las tierras de España en busca de una mejora de la vida.
Era un municipio independiente, que se autogobernaba desde 1821, albergaba hasta 150 caseríos y tenía el título de Villa desde 1910. Al final de la guerra civil, año 1940, con el triunfo franquista, se ordena la unión con la capital.

Desde entonces Donostia tiene el poder del futuro de Altza y la ciudad ve que es ahí donde debe expandirse urbanísticamente a expensas de la población del campo. Es el inicio del gran cambio cuando Altza se convierte en un barrio de la capital. Actualmente tiene , como distrito Este, una administración especial.
EL DESARROLLISMO URBANO
Si eres un interesado en conocer la ciudad, que no solo es el marco incomparable, tienes que conocer Altza, pues es un desconocido territorio urbano con una identidad muy singular y formado por varios núcleos: Arriberri, Arrizar, Buenavista, Casco, Eskalantegi, Roteta, Garbera, Jolastokieta, Larratxo, Los Boscos, Molinao, Santa Barbara, Oleta y algún plano de Herrera.
Es en los años 55-70 cuando se inició lo que se conoce como el “desarrollismo urbanístico”, con un impresionante crecimiento demográfico que asombra y no deja a nadie indiferente.

Aunque la definición habitual es que el barrio es un caos urbanístico, con poco criterio en la construcción y ordenamiento, en el aspecto sociológico es de los más interesantes que uno puede imaginarse, con unos ciudadanos que provienen en su gran porcentaje de la inmigración.
Sin embargo, en los últimos 20 años se ha intervenido mucho con un excelente mantenimiento y un equipamiento que ha mejorado mucho la vida de los más de 21.000 vecinos que viven en 14.000 viviendas, a lo que hay que añadir un importante transporte público que facilita la cómoda, práctica y rápida movilidad.
Sin embargo, a pesar de que el cemento forma un punto del encuentro, se ha sabido recuperar y desarrollar zonas verdes con diferentes parques, un acierto de una inolvidable corporación donostiarra.

Contabilizamos los de Ametzagaña, Otxoki , Lau Aizeta, Harria y Larres, verdaderos pulmones y espacios abiertos de naturaleza y no podemos olvidarnos de la gran pradera del límite con San Markos y Txoritokieta, la deseada zona verde de extensos prados donde se pretende iniciar una importante promoción urbanística, Auditz Akular, para solventar la necesidad de vivienda especialmente para una generación de jóvenes.
VAYAMOS DE EXCURSIÓN A ALTZA. LARRATXO.
Hay diferentes formas para conocer este poblado barrio, pues tiene varias puertas pero ésta que hemos diseñado es un paseo diferente. Nuestro inicio es el núcleo de Larratxo, nombre que proviene, como casi siempre, del caserío Larratxo que aquí se asentaba.
Larratxo se inicia cerca del espléndido parque de Lau Haizeta a donde se puede llegar con diferentes buses de Dbus, y también caminando desde Garbera (buses) atravesando el parque de Lau Haizeta o desde Herrera.

Nos hemos citado en la rotonda donde los buses tienen el inicio de varias líneas, en el comienzo del gran paseo de Larratxo. Es la confluencia de tres importantes arterias en la parte baja: Txingurri Paseolekua con Larratxo y Bersolari Txirrita. Las tres son las avenidas importantes de este paseo urbano. Sus grandes y altas torres de hasta 15 alturas que conforman estas importantes tres vías atraen las miradas y asombran.
En Larratxo paseolekua se concentran la mayoría de comercios donde la vida de barrio interrelaciona a los vecinos.
Iniciamos la caminata hacia el norte hasta encontrar dos altos ascensores, un importante equipamiento vertical para mejorar la movilidad. Evidentemente los tomamos para llegar hasta la avenida superior, Bertsolari Txirrita paseolekua, que semejante a la de Larratxo, pero sin infraestructuras, es una gran calle tranquila, solitaria.

Antes seguimos el paseo Larratxo donde se sitúa la casa de Cultura y siguiendo la caminata nos encontraremos con un escenario histórico e imprescindible las “Casas baratas de Altza”.
LAS CASAS BARATAS de ALTZA. Colonia de María Cristina (1921).
Las casas baratas de Altza, fueron inauguradas por la Reina María Cristina, de ahí su nombre, que fueron un modelo de vivienda social en el paseo de Larratxo . A pesar de que el proyecto era construir hasta 52 viviendas-villas solo se edificaron 13, que destacan entre las torres que las engullen y rompen con el entorno.
En aquellos años solo era monte y caseríos, todo verde, una imagen idílica de campiña. Las villas de Larratxo, de estilo baserri neo vasco, son obra del arquitecto José Gurrutxaga . Desde el inicio se llamaron “Casas Baratas”, y así se siguen conociendo. Han sido muy bien reformadas y es un oasis donde reina la tranquilidad que recuerda el mundo rural y que da para muchas historias de barrio.

Rodeándolas volvemos hacia la rotonda de Larratxo, bajo la mirada de los similares rascacielos como cohetes vuelan al cielo, para por Txirrita toparnos ahora con impresionantes escaleras mecánicas de gran inclinación que nos transportan hasta la parte alta donde hace muy pocos años se construyó un curioso funicular, que ha mejorado mucho la vida. Este equipamiento de movilidad vertical nos lleva en pocos minutos a la parte central de Altza, en núcleo central, el casco, punto de encuentro donde se reunían los caseros en sus ratos de ocio.
EL CASCO CENTRAL E HISTÓRICO DE ALTZA.
Con el funicular llegamos en pocos minutos al casco histórico, la plaza de San Martzial, que es el núcleo más importante, punto central para la vida social y festiva y con un entorno algo diferente a las altas torres que hemos dejado.
La población, muy dispersa, que habitaba en caseríos se reunía desde la edad media hasta la actualidad en este ámbito. Es un lugar muy singular, a proteger. Conserva una rica variedad de testimonios históricos, políticos, religiosos, culturales y simbólicos que merecen ser citados.
Nos encontramos con la muy típica Casa Consistorial, la más que centenaria iglesia de San Martzial, al lado está la casa del médico (Barbotegi-Barberotegi, casas del cirujano), junto al espacio dónde se celebran numerosas actividades de carácter festivo, para mantener la tradición, y así tenemos el moderno frontón, el juego de bolos y el probatoki de los concursos de arrastre de piedra con bueyes, para mantener vivos los deportes rurales.

No olvidemos la moderna Casa Nao, que alberga el centro de personas de edad de esta zona central. Las calles que rodean la plaza están compuestas de viviendas humildes, pequeñas, de 3 ó 4 alturas, sin alardes arquitectónicos, que rompen con las grandes torres pero que juntas forman un conjunto de paisaje urbano diferente.

Quedan solo dos baserris, Anjel enea y Aduriz, popularmente conocido como Auditz y en sus praderas cercanas se pretende construir un barrio que se llamará Auditz- Akular o Altza berri.
ALTZA PASEOLEKUA. LA ARTERIA CENTRAL QUE RECORRE EL BARRIO.
Diferentes carreteras bien diseñadas unen los núcleos de Altza. Para acercarnos a todos ellos tenemos la calle central de Altza (Altza paseolekua) en el cordal cimero de la antaño colina rural para visitar Larraundi, Elizasu, Erroteta, Santa Bárbara, Arriberri, Arrizar, Kasares, con amplios equipamientos , donde siempre y a todas horas hay vida.
En la travesía, entre edificios de poca altura, los primitivos del desarrollismo, vigilados por altas torres, visitaremos dos palacios señoriales que se conservan , hoy casas de cultura: Casares y Tomasene, parques como Larres y Harria, el polideportivo, la moderna urbanización de Jolastokieta, dirección Herrera y el barrio de Oleta, hacia Buenavista y Trintxerpe donde se finalizará el paseo.

CASARES y TOMASENE.
Entre calles encontramos dos casas solariegas de visita obligatoria por interior y exterior, una enfrente de la otra. Casares es un palacio barroco del siglo XVIII, rehabilitado desde 1986 como casa de cultura. Destaca su arquitectura en planta rectangular de mampostería, sillería y escudo central.
Cerca, a pocos metros, se sitúa Tomasene, el otro caserío que ha sobrevivido y también se ha habilitado como centro cultural. Está muy remozado pero es un edificio muy mencionado en la historia de Altza por su belleza, que aún conserva, con interesantes elementos históricos y arquitectónicos, pues data de 1566. Edificio de planta rectangular con construcción de mamposterías y cuenta con elementos pertenecientes a la primera generación de caseríos renacentistas de piedra (siglo XVI) pero con tipologías de los baserris de la segunda mitad del XVI y primera del XVII. Una joya.

DOS PARQUES DE LA DONOSTIA VERDE EN ALTZA. LARRES y HARRIA.
Altza tiene de todo y hoy en día es un barrio que ha cambiado mucho y que sorprende a todos los que aquí llegan sin referencias. Entre sus particularidades, que ya hemos mencionado, tiene varios parques que forman parte de la red de la San Sebastián verde. En pleno centro, alrededor de los palacios de Casares y Tomasene, están Larres y Harria.
Larres es el parque más joven. Trazado en una amplia vaguada abierta al este, en el recorrido entre robles, alisos y cerezos, se puede disfrutar de soberbias vistas del relieve costero y especialmente de Aiako harria y Jaizkibel. En la zona alta se ha instalado una zona de recreo con mesas y bancos para disfrute de la población.

Harria, a pocos metros del anterior, es un ejemplo de la recuperación de una zona degradada, en una colina orientada hacia la bahía de Pasaia. Posee diferentes bosquetes con árboles de gran porte, como fresnos, cerezos, magnolios, tuliperos, olmos o castaños de indias, pero el árbol que mas destaca es un imponente chopo a donde se llega por avenidas o por la mullida hierba. Los tilos que rodean el parque en primavera adornan de color el lugar con un relajante aroma.
Llama la atención una ruinas con escudo de armas. Son los restos del caserío Arriaga zar una de las casas más importantes del antiguo solar de Altza.
Pero lo más importante, a nivel de paisaje urbano, es la espléndida e imprescindible panorámica que se ofrece desde la parte alta, el contraste de “la linea del cielo” de las grandes torres de último cuño con las pequeñas casas de Altza.
OLETA, el último barrio.
Para finalizar el paseo decidiremos finalizar en Trintxerpe por Oleta, que tiene un soberbio mirador lleno de vida sobre Trintxerpe, instalaciones del puerto y el “sky line” de Bidebieta, todo bajo la cordillera del monte Ulía.
Iniciamos el descenso por Kasares paseolekua hacia Buevanista, pero tras la primera curva en herradura tomamos a la izquierda un camino cementado que entra en Oleta, hasta atravesar el túnel del paseo saludable y la vía ciclable de Buenavista-Herrera, a pocos metros del popular paso de “Escalerillas” hacia Trintxerpe.

Oleta es un barrio obrero, agradable, discreto y tranquilo, que se ha desarrollado en la ladera norte de Altza sin cambiar su esencia primitiva, construido con casas uniformes, rectangulares y en terrazas.
Aquí finaliza este paseo por la “otra Donostia”, un viaje a pie que recupera la historia desde los años 50 del pasado siglo ( cuando era un mundo rural) hasta nuestros días y nos toca el corazón en el encuentro, desde el pasado al presente, desde la arquitectura caótica a las personas que aquí habitan, que llegaron buscando una nueva oportunidad para mejorar su calidad de vida. El fotógrafo de imágenes urbanas tiene aquí el escenario perfecto para obtener obras maestras.
Los bares de la bulliciosa Trintxerpe pueden ser el colofón a este paseo urbano, para degustar un buen aperitivo.

Paseo saludable completado por M.ª Carmen Sabadie, Juanjo Laforga, Juanjo Cimorra y Jesús Mª Alquézar.
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